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sábado, 4 de julio de 2015

Primera actividad: De la poesía a la prosa.

En esta actividad vamos a trabajar con la escritora Alfonsina Storni, la propuesta consiste en tomar dos poemas de la autora, elegir uno y convertirlo en prosa manteniendo el argumento. La actividad se puede realizar de manera individual o de a dos personas, si es necesario pueden utilizar el diccionario.

Capricho - Alfonsina Storni

Escrútame los ojos sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
 las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
 Es esto de los llantos pasaje baladí.

 Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente oculto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.

 No preguntes amado, lo debes sospechar:
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.

 Sí, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.

 Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
deseamos y gustamos la miel en cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.

 Bien. No, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría. ¿No ves que tarde hermosa?
 Espínate las manos y córtame una rosa.



El adolescente del osito - Alfonsina Storni

En la penumbra de la salita
las lámparas
abrían su luz velada
de estrellas madrugantes.

Las espaldas femeninas
recogían la claridad
de los espejos.

Palabras
de puntas nocivas
buscaban
un corazón
no maduro.

Parado junto al piano,
el adolescente
masa de luna
herida de ojos y boca,
sonreía.

Ojos expertos 
se adelantaban en tanto
a la caza
vedada.

Mujer y hombre...
Mujer y hombre...
Mujer y hombre...

Crecía el cuchicheo 
como los líquenes
en las selvas húmedas.
El adolescente, solo,
acariciaba el osito
que adornaba el piano.

Sobre el pecho, ahora,
el osito amarillo
le hería, con la aspereza
de su lana,
los caminos abandonados
del corazón...


Fuente: Storni, Alfonsina. Antología poética - Caseros: Gradfico, 2011. Colección Ombú



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